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miércoles, 4 de julio de 2012

Problemas de erección

La disfunción eréctil (antes llamada impotencia, desacertada palabra que no vamos a usar) debería de ser una de las consultas mas frecuentes en la consulta de un médico de familia. Se calcula que sobre un 17% de los varones entre 40 a 70 años la presentan, y algunos estudios hablan de cifras mucho mayores. Por encima de los 70 años, pueden llegar al 65%.



Definimos la disfunción eréctil (DE desde ahora) como la imposibilidad de conseguir o mantener una erección para mantener una relación sexual satisfactoria en el 25% de las ocasiones o mas a menudo. Las pérdidas de erección ocasionales, los famosos y temidos gatillazos, son completamente normales y no deberían preocuparnos en absoluto.

Contra lo que se piensa a veces, solo en un 20% de casos la causa primaria de la DE es psicológica: ansiedad, exceso de trabajo, miedo a "quedar mal", problemas de pareja, problemas de autoestima, ideas perniciosas sobre el sexo... En el otro 80% de los casos, la causa primera es orgánica, aunque a veces se complique posteriomente con emociones negativas.

¿Qué factores pueden provocar una DE? 

-Factores vasculares: los mas frecuentes.

Para la erección hace falta que tras el estímulo sexual las arterias se dilaten y pase rápidamente sangre a los cuerpos cavernosos del pene, distendiéndolos. La propia dilatación de los cuerpos comprime las venas de salida del pene, que se colapsan, manteniéndose la erección. Cualquier problema que disminuya la capacidad de las arterias y los cuerpos cavernosos de dilatarse puede provocar una DE: diabetes, hipertensión arterial, colesterol, obesidad, sedentarismo, tabaco. En casos mucho mas raros, las venas no llegan a colapsarse y la sangre se escapa perdiéndose la erección (fuga venosa).

-Factores neurológicos:

El estimulo sexual provoca una respuesta neurológica refleja que desencadena la erección. Lesiones neurológicas, y mas frecuentemente neuropatías crónicas (por alcohol, por diabetes) pueden provocar DE por este mecanismo.

-Factores hormonales:

Relacionados generalmente con altos niveles de prolactina o bajos niveles de testosterona. Las alteraciones de tiroides también pueden estar implicadas, como el alcohol y los medicamentos.

-Factores anatómicos:

No solo deformidades peneanas, o transtornos de los cuerpos cavernosos, sino también lesiones vasculares por traumatismos, y evidentemente las consecuencias de la cirugía o radioterapia, como frecuentemente pasa en los tratamientos agresivos para el cáncer de próstata.

-Inducidas por tóxicos

Ya hemos visto que el alcohol y el tabaco juegan un papel goleador en la causa de la DE. El uso de otras drogas como cocaína, opiáceos, marihuana y derivados de la anfetamina también tienen su parte. Pero probablemente mas frecuente sea la DE provocada por fármacos. Diversos medicamentos, como antidepresivos, ansiolíticos, litio y antihistamínicos pueden producir DE. Lamentablemente, también medicamentos que empleamos para controlar los factores de riesgo cardiovascular pueden provocarla: antihipertensivos, diuréticos, fármacos para el colesterol.




¿Y qué hacemos con ella?

Antes he dicho que la DE tendría por lógica que ser una de las consultas mas frecuentes en Atención Primaria. Pero no lo es tanto. ¿Por qué? Vergüenza (pero si es de lo mas frecuente!!!), fatalismo ibérico, miedo al estudio, hasta quizá la feminización masiva de las consultas de Medicina de Familia tiene su influencia. Pues es más fácil que todo eso. Doctora, que cada vez me cuesta mas que se me ponga dura. Y ya está.

Ante todo, fuera pánico. No eres impotente. No vales menos. Tienes mucho que dar a tu pareja, en ternura y en placer. No eres un pene. Eres muchas mas cosas y nadie se acuesta con un pene erecto, y mucho menos se enamora de él. Y además, en la mayor parte de los casos, tiene una solución satisfactoria.

Primero ahondaremos en la historia clínica. Tus hábitos tóxicos, los medicamentos que tomas, historia de cirugía, lesiones, etc. Quizá te pasemos un cuestionario. Cosas importantes, por ejemplo: ¿tienes erecciones matutinas? ¿o las tienes completas durante una fantasía, o durante la masturbación, y lo que te pasa es que te cuesta cuando vas a tener un coito? ¿Desde cuando te pasa? ¿Qué cosas te preocupan? ¿Qué medicamentos tomas? ¿Y drogas? ¿Y txikitos?

Probablemente luego haremos una exploración somera, para ver si anatómicamente todo está bien y los reflejos son adecuados. Un tacto rectal, que no duele y nos dá informaciones sobre la próstata y sobre la vía neurológica.

Si no los tenemos, probablemente haremos unos análisis de sangre para descartar otros factores de riesgo cardiovasculares, como diabetes, colesterol, hormonas si sospechamos problemas a ese nivel...

¿Y luego? Pues a veces nada mas. Prueba con fármacos que también en ocasiones nos pueden dar una idea de la causa de la DE. Y otras veces consulta con el urólogo que puede hacer alguna prueba mas, pero no siempre lo necesitaremos. Ejemplos de pruebas que puede solicitar el urólogo:

-Test para comprobar presencia de erecciones: test de estimulación visual, detección de erecciones nocturnas...
-Test para valorar capacidad vascular y estructural: inyección intracavernosa de prostaglandina E1 que produce erección rápida si los cuerpos cavernosos funcionan correctamente. Aunque suene tremendo, y según me contais, NO es dolorosa, y de hecho es uno de los tratamientos que anteriormente a la aparición de las pastillas se usaban con éxito.
-Estudios para comprobar la integridad del sistema vascular: eco-Doppler-Duplex dinámico.
-Cavernosometría dinámica y cavernosografía. Para casos muy específicos.
-Pruebas neurológicas: potenciales evocados, biotesiometria peneana.

Y si os parece, el próximo día hablamos de tratamientos.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Cuando el intestino se toma todo a la tremenda





Dolor abdominal. Distensión o hinchazón. Gases. Pinchazos. Retortijones. Carreras para ir al baño en el momento mas inadecuado. O lo contrario, estreñimiento durante varios días, que termina en una explosión de diarrea. Náuseas, sensación de empacho. Moco en las heces. "Nervios" en la boca del estómago.

No es un anuncio de yogures. ¿Os suenan los síntomas? A mi si: es, con la gastroenteritis aguda, el motivo de consulta digestiva mas frecuente: el Sindrome de Intestino Irritable, Colon Irritable, Colon Espástico...

Hasta un 15% de la población podría presentar este grupo de síntomas, y son las mujeres las mas afectadas. Se trata de un problema no inflamatorio del intestino, de una enfermedad funcional. ¿Y eso qué quiere decir? Que, como suelo explicaros, si cortásemos un intestino irritable en trocitos y lo mirásemos al microscopio, nos encontraríamos con un intestino normal. Sin embargo, parece que se mueve de un modo diferente.

Imaginemos que el intestino normal se mueve así:



Bien, en un intestino irritable el ritmo de contracciones y detenciones en el intestino no va a ser normal, se pierde "la ola" y nos va a provocar estos síntomas que hemos repasado. Hay mas factores, como un aumento de la sensibilidad a la distensión del intestino, o alteraciones de secreción...

¿Cuales son las causas?

Pues no está claro. Parece que los factores predisponentes mas frecuentes son:  
  • Dieta pobre en resíduos
  • Estrés emocional
  • Uso de laxantes
Destaco el factor del estrés, porque aunque no sabemos si puede ser la única causa de que empecemos a padecer este síntoma, si es frecuente que sea el desencadenante principal de las crisis.  De hecho, algunos pacientes de colon espástico utilizamos la llegada de una crisis como el piloto rojo de un coche que se enciende como advertencia, antes de que tengamos una avería gorda: "Huy, llegó el colon con la rebaja: siéntate, piensa y busca... ¿Qué te está preocupando, qué dificultad tienes que enfrentar?".

Diagnóstico y consejos

El diagnóstico se va a realizar sobre todo atendiendo a los síntomas que nos relateis. No existen pruebas que "detecten" el colon irritable. Generalmente si realizamos pruebas complementarias (análisis, ecografías, tránsitos con bario, etc) será para descartar otro tipo de problemas en caso de duda.

Una vez hecho el diagnóstico, ¿qué podemos esperar? Bien, lo primero de todo no agobiarnos: aunque es probable que tengamos que aprender a convivir con este compañero pesado y tocanarices, debemos saber que no nos va a traer enfermedades mas graves o incapacitantes. El colon irritable no degenera, no tiende a empeorar siempre, no desemboca en cancer de colon ni en nada parecido.

Esto no quiere decir que no tengamos que escuchar a nuestro cuerpo y atender a los síntomas. Una persona diagnosticada de colon irritable, como una que no lo ha padecido nunca, puede tener a lo largo de su vida otras enfermedades digestivas no relacionadas con su síndrome, y es importante detectarlas.

Hay cosas que nos pueden ayudar a permanecer el mayor tiempo posible libre de síntomas, y a disminuir su severidad si aparecen:

  • Mantén o aumenta la fibra en tu dieta. Aunque tengas despeños diarreicos, no retires los resíduos: te ayudarán a regular el tránsito y evitarán otro tipo de transtornos digestivos.
  • Haz varias comidas diarias poco abundantes. Sé regular en los horarios de comidas.
  • Puede que haya alimentos que te empeoren los síntomas. No hay una dieta aplicable a todos, haz pruebas (sin obsesionarte). Puede ser que mejores si retiras los alimentos flatulentos (coles, etc), o los lácteos. Algunas personas mejoran al retirar los derivados del trigo, los precocinados o las sopas de sobre. Generalmente el café y los excitantes empeoran los síntomas, así como el alcohol, las bebidas gaseosas, los azúcares refinados (bollería, golosinas) y el tabaco.
  • Haz ejercicio físico de modo habitual. Es una de las mejores maneras de regular el tránsito.
  • Identifica tus causas de estrés y busca estrategias de afrontamiento. Probablemente lo mas difícil, indudablemente lo mas efectivo. A menudo no podemos cambiar nuestras circunstancias externas (ojo: a veces si podemos!), pero sí podemos desarrollar nuestras capacidades para hacerle frente. Quizá nos ayuden ejercicios de relajación, escribir sobre lo que nos preocupa, ejercicios de respiración profunda, y en caso necesario, buscar apoyo psicológico.
  • Durante las crisis, os podremos ayudar con fármacos que disminuyan la espasticidad y el dolor.