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domingo, 10 de abril de 2011

Pedir ayuda

(adaptado de http://www.imsersomayores.csic.es)

El cuidado de un familiar dependiente puede ser muy gratificante pero comporta responsabilidades y tensiones que se prolongan durante mucho tiempo y que si el cuidador está solo pueden poner en peligro su salud. Pedir ayuda a familiares y a amigos contribuye a que la carga sea mas llevadera, a evitar enrocarse en sentimientos negativos y a desempeñar mejor nuestra labor como cuidadores.



Pero no siempre es fácil pedir ayuda. La mayoría de los cuidadores tienen que ganarse el apoyo de los demás. El primer paso para conseguir ayuda, siempre, es PEDIRLA. ¿Por qué no lo hacemos?

A veces pensamos que no tenemos que pedir nada. Ellos ya tendrían que saber que necesitamos ayuda, deberían ofrecerse sin necesidad de decirles nada. O pensamos que somos nosotros los que nos las tenemos que arreglar solos (“cómo vamos a pedir ayuda a amigos, si fuera en una urgencia...”, “ mi hermano tiene hijos pequeños y está todo el día trabajando”, “mis hijas ya tienen bastante con sus familias”, “yo, mal o bien, ya me las arreglaré”. O porque ya hemos probado a “dejarlo caer” y no nos han hecho caso. O porque pensamos que nadie conoce a nuestro familiar mejor que nosotros y que no sabrán cuidarle.

Pero si queremos estar mucho tiempo en condiciones de cuidar y no ponernos enfermos, es aconsejable que aceptemos que:
  • Cuidar a un familiar mayor no es tarea para una persona sola.
  • Es necesario para los cuidadores contar con la ayuda de personas con las que puedan compartir las responsabilidades del cuidado, pudiendo así tener momentos de respiro y también períodos de descanso más prolongado o vacaciones.
  • Pedir ayuda no es un signo de debilidad: Es una excelente forma de cuidar de su familiar mayor y de sí mismos.
  • La ayuda de los demás no siempre sale espontáneamente de éstos: en la mayoría de las ocasiones debe "ganarse".
A veces ya lo hemos intentado. Y el resto de la familia se ha hecho la loca, o nos ha dicho directamente que no. En ocasiones no saben reconocer la magnitud del problema. En otras ocasiones se sienten tan culpables por no colaborar que escapan. ¿Qué podemos hacer? No enzarzarnos en discusiones del tipo “tu nunca”, “y tu mas”, hacer una reunión familiar en la que tranquilamente se exponga el problema y se busque una forma de organizarse. Volver a pedir ayuda a quien dijo que no, calmadamente y exponiendo lo necesario que es. Pedir ayuda a gente con la que en principio no habíamos contado: vecinos, amigos, familiares no tan cercanos...


Si aún así nos vemos sobrepasados, o si la magnitud del problema exige recursos que no podemos proporcionarle, es el momento de pedir ayuda a las instituciones.


Os presento un recurso poco conocido para lo útil que es y lo bien que trabaja. Se llama ZAINTZEA y es el Centro Municipal de Apoyo a Familiares Cuidadores de Bilbao.


La página nos presenta una estupenda guia para cuidadores, información sobre recursos y ayudas sociales, nos presenta los cursos que organizan para cuidadores, como entrenamiento en habilidades para el cuidado en domicilio, manejo de la demencia, técnicas de movilización y traslado... Además oferta atención psicológica en grupo e individual para prevenir el agotamiento y la depresión.

El centro de Zaintzea está en esta dirección:
C/Jose Mª Eskuza, 22 bis. 48013 Bilbao.
Teléfono: 94 607 25 25
Fax: 94 607 15 35
E-mail: info@zaintzea.org Horario de atención de 9 a 14 y de 15:30 a 19, de lunes a jueves,
y los viernes por la mañana.

Tiene además un formulario para que podamos hacer consultas online. Una iniciativa que funciona muy bien y que hay que aplaudir.



1 comentario:

  1. Me ha gustado , tienes mucha razón, a veces por "verguenza" ó " ya me apañaré yo " no pedimos ayuda y luego caemos en picado....

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