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domingo, 6 de noviembre de 2011

Cuando el intestino se toma todo a la tremenda





Dolor abdominal. Distensión o hinchazón. Gases. Pinchazos. Retortijones. Carreras para ir al baño en el momento mas inadecuado. O lo contrario, estreñimiento durante varios días, que termina en una explosión de diarrea. Náuseas, sensación de empacho. Moco en las heces. "Nervios" en la boca del estómago.

No es un anuncio de yogures. ¿Os suenan los síntomas? A mi si: es, con la gastroenteritis aguda, el motivo de consulta digestiva mas frecuente: el Sindrome de Intestino Irritable, Colon Irritable, Colon Espástico...

Hasta un 15% de la población podría presentar este grupo de síntomas, y son las mujeres las mas afectadas. Se trata de un problema no inflamatorio del intestino, de una enfermedad funcional. ¿Y eso qué quiere decir? Que, como suelo explicaros, si cortásemos un intestino irritable en trocitos y lo mirásemos al microscopio, nos encontraríamos con un intestino normal. Sin embargo, parece que se mueve de un modo diferente.

Imaginemos que el intestino normal se mueve así:



Bien, en un intestino irritable el ritmo de contracciones y detenciones en el intestino no va a ser normal, se pierde "la ola" y nos va a provocar estos síntomas que hemos repasado. Hay mas factores, como un aumento de la sensibilidad a la distensión del intestino, o alteraciones de secreción...

¿Cuales son las causas?

Pues no está claro. Parece que los factores predisponentes mas frecuentes son:  
  • Dieta pobre en resíduos
  • Estrés emocional
  • Uso de laxantes
Destaco el factor del estrés, porque aunque no sabemos si puede ser la única causa de que empecemos a padecer este síntoma, si es frecuente que sea el desencadenante principal de las crisis.  De hecho, algunos pacientes de colon espástico utilizamos la llegada de una crisis como el piloto rojo de un coche que se enciende como advertencia, antes de que tengamos una avería gorda: "Huy, llegó el colon con la rebaja: siéntate, piensa y busca... ¿Qué te está preocupando, qué dificultad tienes que enfrentar?".

Diagnóstico y consejos

El diagnóstico se va a realizar sobre todo atendiendo a los síntomas que nos relateis. No existen pruebas que "detecten" el colon irritable. Generalmente si realizamos pruebas complementarias (análisis, ecografías, tránsitos con bario, etc) será para descartar otro tipo de problemas en caso de duda.

Una vez hecho el diagnóstico, ¿qué podemos esperar? Bien, lo primero de todo no agobiarnos: aunque es probable que tengamos que aprender a convivir con este compañero pesado y tocanarices, debemos saber que no nos va a traer enfermedades mas graves o incapacitantes. El colon irritable no degenera, no tiende a empeorar siempre, no desemboca en cancer de colon ni en nada parecido.

Esto no quiere decir que no tengamos que escuchar a nuestro cuerpo y atender a los síntomas. Una persona diagnosticada de colon irritable, como una que no lo ha padecido nunca, puede tener a lo largo de su vida otras enfermedades digestivas no relacionadas con su síndrome, y es importante detectarlas.

Hay cosas que nos pueden ayudar a permanecer el mayor tiempo posible libre de síntomas, y a disminuir su severidad si aparecen:

  • Mantén o aumenta la fibra en tu dieta. Aunque tengas despeños diarreicos, no retires los resíduos: te ayudarán a regular el tránsito y evitarán otro tipo de transtornos digestivos.
  • Haz varias comidas diarias poco abundantes. Sé regular en los horarios de comidas.
  • Puede que haya alimentos que te empeoren los síntomas. No hay una dieta aplicable a todos, haz pruebas (sin obsesionarte). Puede ser que mejores si retiras los alimentos flatulentos (coles, etc), o los lácteos. Algunas personas mejoran al retirar los derivados del trigo, los precocinados o las sopas de sobre. Generalmente el café y los excitantes empeoran los síntomas, así como el alcohol, las bebidas gaseosas, los azúcares refinados (bollería, golosinas) y el tabaco.
  • Haz ejercicio físico de modo habitual. Es una de las mejores maneras de regular el tránsito.
  • Identifica tus causas de estrés y busca estrategias de afrontamiento. Probablemente lo mas difícil, indudablemente lo mas efectivo. A menudo no podemos cambiar nuestras circunstancias externas (ojo: a veces si podemos!), pero sí podemos desarrollar nuestras capacidades para hacerle frente. Quizá nos ayuden ejercicios de relajación, escribir sobre lo que nos preocupa, ejercicios de respiración profunda, y en caso necesario, buscar apoyo psicológico.
  • Durante las crisis, os podremos ayudar con fármacos que disminuyan la espasticidad y el dolor.

1 comentario:

  1. Estimada Monika
    Luego de saludarte, quiero felicitarte por tus artículos y consejos que mucha ayuda brindan.

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